SIEMBRA DIRECTA


 
Por qué? Beneficios Leyes Paradigmas Sustentabilidad
Revisión histórica Avances Economía mecanizados Economía pequeños agricultores

 
    POR QUÉ?
 

95 millones de hectáreas bajo Siembra Directa en el mundo no puede estar errado!
Desde 1987 al 2002 la tecnología ha experimentado un aumento de 59 veces
en América Latina, de 670.000 ha a 40,6 millones ha
contra un aumento de apenas 5,6 veces en EE.UU.
 
Las razones más importantes del por qué los agricultores cambian a este nuevo sistema de producción son:

  • Menos trabajo
  • Más dinero
  • Control de la erosión, ambientalmente deseable
  • Mejora del nivel de vida

  •  
    "La única cosa que ha mejorado la calidad de mi vida en mayor grado que la Siembra Directa ha sido la electricidad.
    Barbara Francis
    esposa de un agricultor de Ohio
    Dicho el 2/5/97 en una reunión del CTIC en Kansas City, Mo.

     

     

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        BENEFICIOS
     

    Beneficios de una agricultura con alta cobertura del suelo Los sistemas de labranza conservacionista del suelo y la siembra directa ofrecen numerosas ventajas que no pueden ser obtenidas con la labranza intensiva. Estas ventajas han sido resumidas de la siguiente forma:

    1. Necesidades menores de mano de obra
    2. Economía de tiempo
    3. Menor desgaste de la maquinaria
    4. Economía de combustible
    5. Aumento de la productividad a largo plazo
    6. Mejoramiento de la calidad del agua superficial
    7. Disminución de la erosión
    8. Mayor retención de humedad
    9. Aumento de la infiltración de agua en el suelo
    10. Disminución de la compactación del suelo
    11. Mejoramiento de la estructura del suelo
    12. Aumento de la vida silvestre
    13. Menor emisión de gas carbónico a la atmósfera
    14. Reducción de la polución del aire

     
    Fuente: ISTRO, 1997: International Soil Tillage Research Organization (ISTRO), INFO- EXTRA, Vol. 3 Nr° 1, enero 1997.
     

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        LEYES

    Las leyes de la diminución de la productividad de los suelos
    R. Derpsch y M. FlorentÍn

    En la naturaleza existen leyes que rigen la disminución de la productividad de los suelos y que deben ser tomadas en cuenta en la producción agropecuaria. Quién no respeta esas leyes estará promoviendo la degradación del suelo y la pérdida de su productividad. Considerar estas leyes es indispensable si se desea obtener una producción agrícola sustentable.
     

    1. Todo sistema de producción agrícola/ ganadero que contribuya a disminuir constantemente los tenores de materia orgánica del suelo, no es sustentable y tiene como consecuencia el empobrecimiento del suelo y del hombre.
    2. Debido a la preparación repetida e intensiva del suelo y bajo condiciones tropicales y subtropicales, la materia orgánica generalmente se mineraliza (disminuye) a tasas mayores que las posibilidades de reposición. Esto ocasiona la reducción de la materia orgánica en el suelo y la disminución gradual del rendimiento de los cultivos a través del tiempo.
    3. La preparación repetida e intensiva del suelo, que lo dejan descubierto, así como las fuertes lluvias y vientos que prevalecen en los trópicos y subtrópicos, resultan en erosión hídrica o eólica y en pérdidas de suelo mayores que su regeneración natural. Esto ocasiona la pérdida de nutrientes y materia orgánica y la disminución del rendimiento de los cultivos a través del tiempo.
    4. La preparación repetida e intensiva del suelo en los trópicos y subtrópicos produce en general daños a la estructura del suelo y favorece el aumento excessivo de su temperatura, provocando efectos negativos sobre el crecimiento de las raíces, la flora, la fauna (vida del suelo) y humedad del suelo. Esto resulta en la disminución del rendimiento de los cultivos, a través de los años.
    5. Todo sistema de producción agrícola/ ganadero en el que ocurren importantes pérdidas de nutrientes del sistema ya sea por extracción sin reposición (ej.: explotación agrícola), volatilización (ej.: reiteradas quemas) y/ o por lixiviación o lavado (ej.: barbecho sin cultivo), no es sustentable y tiene como consecuencia el empobrecimiento del suelo y del hombre.


     

    Además, la preparación intensiva del suelo provoca el escape rápido del carbono del suelo en forma de gas (dióxido de carbono) a la atmósfera. Esto resulta en emisiones inaceptables de CO2 a la atmósfera y en vez de que el carbono sea depositado en el suelo mejorando su productividad, la labranza contribuye al efecto invernadero y al calentamiento global del planeta.
     
    En resumen: los inevitables efectos negativos de la preparación del suelo, en regiones tropicales y subtropicales sobre la materia orgánica, erosión, estructura, temperatura, humedad, infiltración de agua, flora y fauna (biología del suelo), y pérdida de nutrientes, resultan en la degradación química, física y biológica del suelo. Esto lleva a través de los años a rendimientos decrecientes de los cultivos, a una disminución de la productividad del suelo y al empobrecimiento del suelo y del hombre.
     
    Las leyes de la productividad decreciente de los suelos implican que la sustentabilidad de la producción agrícola/ganadera no puede ser alcanzada mientras se realice la preparación repetida e intensiva del suelo en los trópicos y subtrópicos, se explote el suelo sin reponer las pérdidas o extracciones que producen las cosechas, y/o se realicen quemas frecuentes de los campos.
     
    Para mantener y mejorar la fertilidad del suelo, y conseguir que la agricultura sea sustentable en los trópicos y subtrópicos, es necesario dejar de prepararlo y mantenerlo bajo cobertura permanente, agregando cantidades adecuadas de residuos vegetales al sistema (más de 6 t/ha/año de materia seca en clima semiárido como es el Chaco y más de10 t/ha/año de materia seca en clima húmedo como en la Región Oriental del Paraguay). Es imposible alcanzar una agricultura sostenible y al mismo tiempo realizar la preparacióón intensiva del suelo.
     
    La Siembra Directa con abonos verdes y rotación de cultivos es el único sistema de producción en la agricultura extensiva que posibilita obtener una agricultura sostenible en los trópicos y subtrópicos.
     
     
    Publicado en:
    Derpsch, R. ,Florentín, M. y Moriya, K., 2000: Importancia de la siembra directa para alcanzar la sustentabilidad agrícola.
    Proyecto Conservación de Suelos MAG - GTZ, DEAG, San Lorenzo, Paraguay, 40 pp
     

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      PARADIGMAS
     

    Nuevos Enfoques (Paradigmas) en la Producción Agrícola
    Rolf Derpsch

    Sistemas tradicionales de uso agrícola con laboreo intensivo tienen como resultado (en los trópicos y subtrópicos), la degradación y la pérdida de productividad de los suelos. Esto tiene como consecuencia la pobreza, el éxodo rural, el aumento de poblaciones marginales y los conflictos sociales. Si se pretende ofrecer a los agricultores y campesinos y sus familias una posibilidad de sobrevivencia digna en el campo y si se procura practicar una agricultura sostenible, deberá cambiarse el enfoque de uso y manejo del suelo. A continuación se presentan los enfoques antiguos y actuales (paradigmas) y se analizan las consecuencias de estas dos formas de manejo del suelo.
    (Publicado en: Derpsch,R. Florentín, M.A. y Moriya, K., 2000: Importancia de la siembra dirercta para alcanzar la sustentabilidad agrícola. Proyecto Conservación de Suelos MAG-GTZ, DEAG, San Lorenzo, Paraguay, 40 pp)


     
    ENFOQUE ANTIGUO ENFOQUE ACTUAL
    • La preparación del suelo es indispensable para la producción agrícola
    • Entierro de los rastrojos con los implementos de preparación del suelo
    • Suelo desnudo durante semanas y meses
    • Calentamiento del suelo por radiación directa
    • Quema de rastrojos permitida
    • Énfasis en procesos químicos del suelo
    • Contol de plagas preferentemente químico
    • Abonos verdes y rotación como opción
    • La erosión del suelo es aceptada como un fenómeno enevitable asociado a la agricultura en terrenos con declive
    • Siembra Directa, la preparación del suelo no es necesaria para la producción vegetal
    • Los rastrojos de cultivos se mantienen en la superficie (mulch)
    • Cobertura permanente del suelo
    • Reducción de las temperaturas del suelo
    • Quema de rastrojos prohibida
    • Énfasis en procesos biológicos del suelo
    • Control de plagas preferentemente biológico
    • Abonos verdes y rotación obligatoria
    • La erosión del suelo no es más que un síntoma de que para esa área y su ecosistema se han utilizado métodos inadecuados de cultivo

     
    CONSEQUENCIAS DE LA PREPARACIÓN DEL SUELO Y DEL SUELO DESNUDO CONSECUENCIAS DE LA SIEMBRA DIRECTA
    Y DE LA COBERTURA PERMANENTE DEL SUELO
    1. Erosión hídrica y eólica inevitable
    2. Menor infiltración de agua en el suelo
    3. Humedad del suelo disminuida
    4. Inevitable disminución del contenido de materia orgánica del suelo
    5. El carbono del suelo se escapa en forma de dióxido de carbono en la atmósfera y contribuye al calentamiento global del planeta
    6. Degradación del suelo (química, física y biológica)
    7. Disminución de la productividad de los cultivos
    8. Mayor uso de fertilizantes
    9. Amenaza la sobrevivencia en el campo (menores rendimientos, producción sin rentabilidad, insuficientes entradas de dinero)
    10. Pobreza, éxodo rural, aumento de las poblaciones marginales y de los conflictos sociales
    1. Erosión hídrica y eólica controlada
    2. Mayor infiltración de agua en el suelo
    3. Mayor humedad del suelo
    4. Aumento o mantenimiento del contenido de materia orgánica (mejora la calidad del suelo)
    5. El carbono es secuestrado en el suelo mejorando su calidad, contrarrestando al mismo tiempo el calentamiento global del planeta
    6. Mejoramiento de la calidad del suelo (química, física y biológica)
    7. Aumento de la productividad de los cultivos
    8. Menor uso de fertilizantes y menores costos de producción
    9. Asegura el ingreso de los agricultores y campesinos a través de una buena rentabilidad y de una producción sostenible
    10. Satisfacción de las necesidades básicas, aumento del estándar y de la calidad de vida de las familias de agricultores y campesinos

     
    EFECTOS EXTERNOS DE LA EROSIÓN EFECTOS EXTERNOS DEL SISTEMA DE PRODUCCIÓN EN SIEMBRA DIRECTA
    • Sedimentación de ríos, embalses y lagos en la microcuenca
    • Reducción de la calidad del agua
    • Problemas en las centrales hidroeléctricas
    • Sedimentación de caminos
    • Costos más altos para el estado y para la sociedad debido a los efectos externos de la erosión
    • Disminución de la sedimentación de ríos, embalses y lagos en la microcuenca
    • Mejoramiento de la calidad del agua
    • Sin problemas en las centrales hidroeléctricas
    • No ocurre sedimentación de caminos
    • Reducción de costos para el estado y para la sociedad debido a efectos externos del sistema de producción

     
    RESULTADO: RESULTADO:
    Explotación del suelo = Extrativismo.
    No es posible el uso sostenible del suelo (ecológicamente, socialmente y económicamente).
    Utilización racional del suelo.
    Uso sostenible del suelo asegurado (ecológicamente, socialmente y económicamente).

     

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      SUSTENTABILIDAD
     

    Importancia de la Siembra Directa para obtener la
    Sustentabilidad de la Producción Agrícola1

    Rolf Derpsch

    Publicado en los anales del "V Congreso Nacional de Siembra Directa de AAPRESID", Mar del Plata, 20.- 30.8.1997

    Introducción
    Uno de los principales factores a ser considerados en relación a la sustentabilidad agro- ecológica es el suelo. El suelo es la base de la producción de alimentos para la humanidad. Por eso es necesario mantener el suelo en su lugar de orígen, de manera que no sea transportado por la escorrentía hacia arroyos, ríos, embalses o hacia el mar. Al mismo tiempo tenemos que asegurarnos que el suelo no sea destruido y que mantenga su capacidad productiva a través del tiempo. En otras palabras tenemos que asegurar la sustentabilidad de la producción agrícola y de la producción de alimentos.
     
    Debido a la gran diversidad de definiciones que han surgido en los últimos años, es necesario definir qué se entiende por agricultura sostenible en el contexto de este trabajo. Agricultura sostenible es aquella, que procura establecer una productividad alta del suelo permanentemente, de manera a conservar o restablecer un medio ambiente ecológico equilibrado (Adelhelm y Kotschi, 1985). Además, subentiende la viabilidad económica y el mejoramiento de la calidad de vida. Expresado en palabras más sencillas, una agricultura sustentable mantiene producciones altas indefinidamente, sin dañar el suelo y el medio ambiente. O sea, se procura mantener y/ o mejorar la fertilidad del suelo, de manera que las generaciones futuras puedan obtener producciones iguales o superiores a las que se obtienen actualmente mejorando su calidad de vida. Sin embargo, definiciones de la sustentabilidad que consideran apenas una dimensión (como por ejemplo la fertilidad del suelo), son insuficientes, debiendo siempre estar implícitas las dimensiones medio ambiente, sociales y económicas (Hailu y Runge- Metzger, 1993).
     
    De acuerdo con Stenholm y Waggoner (1990), el término sustentable tiene dimensiones agronómicas, medioambientales, sociales, económicas y políticas. No se trata meramente del conjunto de las mejores prácticas de manejo del suelo, o simplemente de la reducción del uso de agroquímicos. Es un sistema específico para cada lugar, que requiere un manejo intensivo y eficiente, que conserva los recursos naturales, y considera aspectos económicos a largo y a corto plazo. En realidad, sustentable ya se define como siendo para siempre, o sea ambientes agrícolas que están diseñados a promover una regeneración perpetua.
     
    Los resultados de una agricultura depredadora se evidencian en aquellas regiones donde el suelo se cultiva en forma intensiva y continua sin considerar la degradación del suelo ocasionada por la labranza. Así por ejemplo en el Paraguay, en los Departamentos de Central, Cordillera, Paraguarí y Guairá, antiguos graneros desde donde se exportaban alimentos a la Argentina, especialmente a Buenos Aires, muchos suelos están tan degradados que no es posible obtener producciones rentables de productos básicos como son el maíz, la mandioca y el algodón. En el sur de Chile cerca de Concepción, se han producido daños catastróficos por erosión en la Cordillera de la Costa que hace 40 o 50 años fue el granero del país. Algunas áreas tienen cárcavas tan abundantes y profundas que las tierras no se pueden utilizar ni siquiera para la reforestación. En la región Andina de Bolivia y Perú, las cárcavas profundas debido al mal manejo del suelo están destruyendo y desestabilizando el paisaje.
     
    Ejemplos como estos se repiten no sólo en los otros países de América Latina sino a nivel mundial. La rápida degradación de los suelos y el uso no sostenible de la tierra, particularmente en países en desarrollo, son al mismo tiempo la causa y la consecuencia de una pobreza generalizada (ISCO, 1996). Es necesario cambiar los sistemas destructores de producción agrícola reinantes en la actualidad, que se caracterizan por labranzas intensivas y que mantienen el suelo descubierto, por sistemas de producción sostenibles basados en la cobertura permanente del suelo con residuos orgánicos. De acuerdo con Bunch (1995), la gran mayoría de los suelos pueden recuperarse transformándolos en suelos altamente fértiles aplicando los siguientes 5 principios: maximizar la producción de materia orgánica; mantener el suelo cubierto; realizar la Siembra Directa; mantener la biodiversidad; y alimentar las plantas a través del mulch.
     
    La preparación convencional del suelo, que deja la superficie del suelo desnuda, es una de las principales causas para que se produzca la erosión en áreas agrícolas. Esto queda demostrado en la figura 1, que muestra que los valores más altos de cargas de sedimentos como también los contenidos más altos de fósforo y nitrógeno fueron medidos en el agua del embalse de Itaipú justamente en la época de preparación del suelo para los cultivos de invierno y de verano.
     
    Bases de una agricultura sostenible en los trópicos y subtrópicos
    Mucho se ha hablado y escrito en los últimos años sobre agricultura sostenible o sustentable y para muchos no es más que un modismo utilizado en el lenguaje moderno para satisfacer los requerimientos de los órganos financiadores de proyectos. Sin embargo, si queremos tomar en serio la sustentabilidad, tenemos que analizar cuáles son los factores que actúan contra la sustentabilidad de la producción agrícola y cuáles son las bases de una agricultura sostenible.
     
    Sabemos que la sustentabilidad agrícola es afectada por una diversidad de factores químicos, físicos y biológicos, y que la degradación de los suelos no puede ser atribuida a un solo factor. Sin embargo, esa gran diversidad de factores que actuan sobre la degradación parecen cegarnos la vista delante de los más importantes. Analizando los factores de degradación en una escala de valores, los dos que seguramente tienen una importancia sobresaliente sobre la degradación son la erosión y la disminución de los tenores de materia orgánica en el suelo.
     
    Requisitos para obtener una agricultura sostenible:

    • Cero erosión
    • Cero quema
    • Cero labranza
    • Rotación de cultivos
    • Uso de abonos verdes
    • Cobertura permanente del suelo
    • Uso criterioso de fertilizantes y correctivos
    • Diversificación y aumento de la biodiversidad
    • Integración de ciclos biológicos y control natural

     

    Es obvio que la agricultura tradicional no reúne los requisitos necesarios para una agricultura sostenible y que es necesario cambiar el modelo agrícola para evitar los daños que están ocurriendo al medio ambiente. Debemos tener claro que el suelo es un recurso natural No renovable a corto plazo y que se encuentra disponible sólo en cantidades limitadas. Sin suelo no pueden existir las plantas y sin las plantas no pueden existir los animales, inclusive el hombre. Es por eso imprescindible dejar el suelo en su lugar de origen, si es que deseamos alcanzar una producción agrícola sostenible. La preparación del suelo por métodos tradicionales que deja la superficie del suelo desnuda, se cuenta entre las principales causas del proceso de erosión. Esto queda demostrado en la figura 1. Tanto la carga de sedimentos como el tenor de fósforo y nitrógeno del agua en el embalse de Itaipú, presentan los valores más elevados en la época de preparación del suelo y siembra (Derpsch, et al, 1991). Por otro lado, el control de la erosión es un pre-requisito para que todos los otros factores de producción muestren su efectividad.
     
    Se estima que en Paraguay y Brasil se pierden 10 toneladas de suelo por cada tonelada de granos producidos a causa de la erosión. Todas las inversiones que se hagan en mejoramiento genético y creación de nuevas variedades, fertilización orgánica y mineral, defensa vegetal, así como manejo del cultivo, serán anuladas, mientras persistan las altas pérdidas de suelo por erosión.
     
    Muchas veces la erosión del suelo queda camuflada debido principalmente al empleo de fertilizantes minerales. Así por ejemplo, en la década de 1970 a 1980 en el Estado de Paraná, Brasil, la utilización de fertilizantes químicos, insecticidas, fungicidas y herbicidas creció en 444%, 489%, 197% y 1.346% respectivamente. El número de tractores aumentó en 328% y el valor del crédito rural aumentó 345%. Entretanto, la producción en el mismo período aumentó solamente 8,4%, y estos aumentos se debieron en su mayor parte a un aumento de área, siendo que solamente el 0,5% fué un aumento real de la producción. La incapacidad de transformar estos aumentos de insumos en aumentos correspondientes de la producción indica, entre otros, una pérdida de fertilidad del suelo causada por la erosión en el mismo período (Sorrenson y Montoya, 1984).
     
    En la búsqueda de una agricultura alternativa, algunas personas y técnicos creen que la agricultura orgánica sería una solución. Sin embargo, en general se puede afirmar que la agricultura orgánica practicada en forma extensiva no es sustentable en los trópicos y subtrópicos cuando se rechaza dogmáticamente la utilización de herbicidas, pues esto obliga a la preparación mecánica del suelo para eliminar las malezas teniendo como consecuencia:

    • la exposición del suelo desnudo a los agentes climáticos
    • la erosión acelerada
    • el calentamiento excesivo del suelo (hasta 59°C)
    • la mineralización rápida de la materia orgánica
    • la disminución del tenor de materia orgánica del suelo
    • la disminución de la actividad biológica
    • la reducción de la estabilidad estructural del suelo
    • la degradación acelerada del suelo

     
    El problema de la degradación de los suelos
    El problema central de la agricultura convencional en áreas tropicales y subtropicales es la pérdida de la fertilidad de los suelos que está relacionada con la duración de la explotación de los mismos (Figura 2).
     


    Figura 2: Degradación de los suelos a través del tiempo en la agricultura convencional debido principalmente a la preparación del suelo.

    Aunque los avances en la genética, fertilización, protección vegetal y las técnicas de cultivo, en forma general, enmascaran este hecho, sin duda es posible constatar una tendencia de disminución en el rendimiento con los años de uso en la agricultura convencional. Según un estudio de la FAO, se pronostica una pérdida del potencial productivo de los cultivos del 15% en Africa, 19% en Asia Suroriental y 41% en Asia Suroccidental, en el período que va de 1980 al año 2000, si es que no se frenan los daños por erosión (Kelly, 1983).
     
    La degradación del suelo tiene como consecuencia no solamente que áreas agrícolas tengan que salir del proceso productivo, sino que son necesarias inversiones cada vez mayores para mantener los niveles de producción. En Estados Unidos por ej., el 50% de las necesidades de fertilizantes son aplicados solamente para compensar las pérdidas de fertilidad del suelo por degradación. En Zimbabwe las pérdidas de nutrientes por erosión son tres veces mayores que la cantidad total de fertilizantes aplicados (Stocking, 1986, citado por Steiner, 1994).
     
    El proyecto GLASOD (Global Assessment of Soil Degradation) que es un programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) que tiene como objetivo determinar la degradación de los suelos a nivel mundial (Oldeman, et. al., 1990), distingue cuatro procesos de degradación causados por el hombre: degradación por erosión hídrica, por erosión eólica, degradación química y degradación física del suelo. De acuerdo a ese estudio, el mayor responsable por la degradación de los suelos es la erosión hídrica (56%) seguido por la erosión eólica (28%). En otras palabras, la erosión es responsable por el 84% de la degradación de los suelos a nivel mundial (Oldeman, et. al., 1993). Entre los principales factores que causan la degradación se citan para la erosión hídrica: la deforestación (43%), el sobrepastoreo (29%), y el mal manejo de los suelos (24%). Sin embargo, la preparación del suelo, que es el principal factor que causa la degradación de los suelos, no es mencionada, y probablemente se confunde con el mal manejo y la deforestación.
     
    Según Oldeman y otros (1993), las formas más importantes de degradación química del suelo son la pérdida de nutrientes y de materia orgánica en Sudamérica y la salinización de los suelos en Asia. Entre las principales causas de la degradación química de los suelos se cuenta el mal manejo (56%) y la deforestación (28%). Resultados similares son reportados por la FAO (1984). También en este caso se desconsideran los efectos de la preparación del suelo sobre la degradación. Sin embargo, parece que la mayoría de los técnicos evitan usar el término "preparación del suelo" como responsable de la degradación, prefiriendo usar los términos "mal manejo", e incluyen allí diversos factores, uno de los cuales es la preparación.
     
    Las consecuencias más importantes de la preparación del suelo en los trópicos y subtrópicos y que en general influyen en forma preponderante sobre la degradación acelerada de los suelos son la erosión y la pérdida de materia orgánica de los mismos.
     
    Erosión
    La ocurrencia de la erosión del suelo puede ser considerada el factor más importante en relación a la degradación de los suelos. Según Reis (1996), dentro del concepto de sustentabilidad, el primer factor negativo de la productividad, del lucro y el mayor agresor del ambiente es la erosión del suelo. Consecuentemente, la sustentabilidad, solamente será alcanzada por el control total de la erosión.
     
    Cuando la agricultura es practicada en suelos con declive y con lluvias de cierta intensidad, la preparación, y la consecuente exposición del suelo desnudo, tiene como resultado la erosión hídrica y en regiones con fuertes vientos la erosión eólica.
     
    Se estima que en Europa y los Estados Unidos se pierden anualmente 17 t de suelo por hectárea debido a la erosión. En Asia y Africa los valores alcanzan hasta 40 a 50 t/ha (DLG, 1995). Igualmente, las pérdidas de suelos en América Latina se estiman entre 20 y 60 t/ha. Las pérdidas medias de suelo en el Estado de Paraná, Brasil, alcanzan 15,6 t/ha/año (IAPAR, 1995). Europa, el continente menos afectado por la erosión está perdiendo mil millones de toneladas de suelo cada año, mientras que Asia, el continente más afectado estaría perdiendo 25 mil millones de toneladas por año. También en los Estados Unidos se pierden más de 1 millón de toneladas de suelo por año (Banco Mundial, 1995).
     
    Cuadro 1:
    PERDIDAS DE SUELO POR EROSION A NIVEL MUNDIAL

    CONTINENTE/ PAÍS t/ha/año
    Europa y Estados Unidos 17
    Asia y Africa 40-50
    América Latina 20-60
    Brasil (Paraná) 15,6
    Paraguay 21,3

    Fuente; DLG 1995, IAPAR 1995; Venialgo 1996

    En el Paraguay se han medido pérdidas medias por erosión en los últimos 5 años, en parcelas de 4.000 m² sobre latossolo rojo arcilloso, con 6 y 8% de pendiente, en el Departamento de Itapúa, de 22.940 kg/ ha en el sistema de preparación convencional y de 33.190 kg/ ha cuando se mantuvo el suelo en barbecho (desnudo), mientras que en Siembra Directa se perdieron solamente 530 kg/ ha de suelo (Cuadro 2).
     
    Cuadro 2:
    PERDIDA DE SUELOS POR EROSION EN PARAGUAY
    (PARCELAS DE 4.000 m2)

    AÑO LLUVIA
    (mm)
    PARCELA
    BARBECHO
    6%
    SIEMBRA
    CONVENC.
    8%
    SIEMBRA
    DIRECTA
    8%
    REL.
    CONV.
    DIR.
    1992 964 21.339 kg 25.615 kg 2.030 kg 13
    1993 815 15.648 kg 239 kg 63 kg 4
    1994 1420 56.409 kg 10.330 kg 152 kg 68
    1995 983 21.101 kg* 49.295 kg 286 kg 172
    1996 1233 51.445 kg 29.232 kg 120 kg 244
    Valores
    medios
    1045 33.188 kg 22.942 kg 530 kg 43

    En el mismo experimento se verificó que precipitaciones fuertes ocurridas en los días 9 y 18 de junio de 1995 totalizando 186 mm, causaron pérdidas extremas de suelo en labranza convencional que llegaron a 46.545 kg/ha, mientras que en la parcela adyacente de Siembra Directa fueron registradas pérdidas de solamente 99 kg/ha, ambas con 8% de pendiente del terreno. Esto significó una pérdida de suelo 470 veces mayor en suelo preparado.
     
    Las altas pérdidas de suelos agrícolas deben compararse con la tasa anual de regeneración natural de un suelo, que se calcula en 250 a 500 kg/ha/año. Cuando las pérdidas de suelo por erosión son mayores que la tasa natural de regeneración, no es posible obtener una agricultura sostenible.
     
    Estudios recientes muestran que la erosión es un proceso selectivo, donde las partículas más fértiles del suelo son llevadas por la erosión. Según Stocking (1988) por ejemplo, las partículas arrastradas por la lluvia son aproximadamente 2,5 veces más fértiles que el suelo que les dio origen.
     
    Materia orgánica
    En los trópicos y subtóópicos la materia orgánica tiene un papel preponderante como termómetro de la fertilidad de un suelo. Un suelo con tenores altos de materia orgánica producirá rendimientos mucho mayores que el mismo suelo con tenores bajos de este elemento.
     
    Según Cannell y Hawes (1994), la materia orgánica del suelo es probablemente una de las características más importantes relacionadas con la calidad del suelo, debido a su influencia sobre las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo.
     
    Debido a que la capacidad de intercambio catiónico de la mayoría de los suelos tropicales es muy baja (Sánchez, 1976), la materia orgánica tiene una importancia mucho mayor como almacenadora de nutrientes en los trópicos que en las zonas templadas. Así el efecto de fertilizantes minerales es grandemente disminuido cuando no se agrega al mismo tiempo materia orgánica (Kotschi, 1987). Por otro lado, es necesario considerar que la materia orgánica es mineralizada cerca de cinco veces más rápidamente en los trópicos que en regiones templadas (Sánchez y Logan, 1992).
     
    Por lo expuesto podemos afirmar, que cualquier sistema de producción agrícola que no agregue suficientes cantidades de materia orgánica y/ o que disminuya paulatinamente el tenor de materia orgánica del suelo por debajo de un nivel adecuado, es inapropiado para el lugar, tiene como consecuencia la degradación de los suelos y no es sostenible.
     
    Influencia de la preparación del suelo sobre el contenido de materia orgánica y el rendimiento: La preparación del suelo tiene como consecuencia la rápida mineralización de la materia orgánica de la reserva del suelo, liberando nitrógeno que queda a disposición de las plantas. Esto puede llevar durante pocos años a un aumento del rendimiento de los cultivos. Sin embargo, si se realiza la preparación del suelo en condiciones favorables para la mineralización de la materia orgánica (calor, humedad, buena aireación), y se lo deja en barbecho (desnudo), se pierden valiosas reservas de nitrógeno por lixiviación (lavado a camadas profundas), sin que los cultivos puedan utilizarlas.
     
    Una vez que se ha consumido la materia orgánica, no puede ser liberado más nitrógeno y los rendimientos de los cultivos permanecen bajos. El resultado es un suelo agotado y cansado, al que le falta la tan indispensable materia orgánica. Es como sacar constantemente montos o valores de una cuenta de ahorro, sin hacer depósitos. Después de algún tiempo la cuenta de ahorro estará sin fondos. Tampoco, el hecho de girar constantemente nuevos cheques no cambia nada en relación a la situación, de que las reservas están agotadas.
     
    Los suelos agotados de los Departamentos de Central, Paraguarí y Cordillera, en el Paraguay, son ejemplos del mal manejo del suelo, con excesivo laboreo y la consecuente depauperación del nivel de materia orgánica. La aparición masiva de malezas como el Cenchrus echinatus, es también un síntoma de agotamiento de la materia orgánica y del nitrógeno de muchos suelos del Paraguay.
     
    Para evitar la depauperación del contenido de materia orgánica del suelo es necesario:

    • Eliminar la preparación del suelo y practicar una agricultura basada en la cobertura permanente del suelo, como por ej., la Siembra Directa.
    • Sembrar abonos verdes que retornen al suelo la cantidad de materia orgánica consumida y mantengan el suelo cubierto en las épocas en que no crecen cultivos.
    • Practicar la rotación de cultivos, con inclusión de especies productoras de grandes cantidades de materia orgánica (ej.: maíz), y
    • eventualmente fertilizar con nitrógeno.
    Una combinación, o la suma de las medidas descriptas, tendrá mejores posibilidades de éxito. Sin embargo, es conveniente recordar que la restitución de la fertilidad de un suelo depauperado es un proceso lento, que solamente presentará resultados positivos después de varios años de persistencia. Lo mejor es manejar bien el suelo y no permitir una situación en que las reservas de materia orgánica se agoten y el suelo muestre síntomas de suelo cansado.
     
    El efecto a largo plazo (100 años) de la preparación del suelo sobre la materia orgánica en el noroeste de los EE.UU. (clima temperado), es descripto por Rasmussen y Smiley (1989). En ese período fue medida una reducción en el contenido de materia orgánica de 2,7% a 1,5% cuando los residuos vegetales no fueron quemados. Cuando fueron aplicados 22 t/ ha/ año de estiércol de corral desde 1930 hasta 1981, solamente un pequeño aumento en el tenor de materia orgánica de 1,9 a 2,1% fue medido.
     
    Sin embargo, es necesario recordar que en clima tropical esta reducción se procesa en forma mucho más acelerada y se observan reducciones por debajo de 1% y algunas veces hasta 0,2% de materia orgánica en apenas una o dos décadas de laboreo intensivo del suelo.
     
    Otro experimento llevado a cabo en Kentucky, EE.UU. durante 20 años, en que se compara el porcentaje de materia orgánica en preparación convencional del suelo y cero labranza es reportado por Thomas (1990) (Cuadro 3).
     
    Cuadro 3:
     
    PORCENTAJE DE MATERIA ORGÁNICA DESPUÉS DE 20 AÑOS DE MAÍZ

    Dosis de Nitrógeno/ año Siembra Directa Preparación convenc.
    kg/ ha % de Materia Orgánica
    0 4,10 2,40
    84 4,93 2,53
    168 4,28 2,45
    336 5,40 2,73

    Estos tenores de materia orgánica se reflejan también en el rendimiento de maíz en el año 20 en el mismo experimento (Thomas, 1990) (Cuadro 4).

    Cuadro 4:
     
    RENDIMIENTOS DE MAÍZ DESPUÉS DE 20 AÑOS DE LABRANZA DIFERENCIADA CON CENTENO Y VICIA COMO ABONO VERDE (kg/ ha)

    Dosis de N Siembra Directa Preparación convenc.
    kg/ ha Centeno Vicia Centeno Vicia
    0 6.084 7.840 4.202 5.206
    84 8.530 8.530 6.962 6.899
    168 8.655 9.032 8.028 7.903

    Los rendimientos de maíz sin nitrógeno fueron inicialmente mucho mas bajos en Siembra Directa que en el sistema de preparación convencional, debido al agotamiento de la materia orgánica. Esta situación cambió después de 12 años y desde entonces los rendimientos en Siembra Directa sin nitrógeno siempre fueron más altos que en convencional (Grant Tomas, 1996, comunicación personal).
     
    Investigaciones realizadas en IAPAR, Paraná, Brasil (Sidiras y Pavan, 1985), muestran valores más altos de carbono orgánico en la camada superior de dos diferentes suelos, apenas 4 años después de haber iniciado la Siembra Directa. El contenido de carbono orgánico de un Oxisol fue de 1,2% en preparación convencional contra 2% en Siembra Directa. En un Alfisol los valores alcanzaron 1,6% y 2,1% respectivamente para preparación convencional y Siembra Directa. Crovetto (1992) en Chile, determinó contenidos de materia orgánica de 1,43%, 1,24% y 1,01% en el sistema convencional, comparado con contenidos de materia orgánica de 5,32%, 2,84% y 2,24% en Siembra Directa para las camadas del suelo de 0- 5cm, 5- 10cm y 10- 20cm respectivamente.
     
    Por otro lado Frank Dijkstra (comunicación personal, 1997), uno de los pioneros de la Siembra Directa en los "Campos Gerais" de Ponta Grossa, Paraná, Brasil, informa, que el tenor medio de materia orgánica en su propiedad en el año 1967, en campo nativo (que nunca había sido arado), era de 3 a 3,5%. Después de apenas 8 años de agricultura con preparación convencional del suelo, el porcentaje de materia orgánica de esos suelos arenosos había disminuido para 1,8 a 2,2%. A partir de 1976 Dijkstra inicia la Siembra Directa con rotación de cultivos y más tarde incorpora también la práctica de los abonos verdes. Hoy, después de 20 años sin labranzas, los tenores de materia orgánica oscilan entre 4,4 y 6,5%, o sea que son más altos de cuando su propiedad estaba bajo pastura natural, antes de iniciar el uso agrícola de los suelos (Figura 3).
     
    Las productividades de los cultivos acompañaron el aumento de la materia orgánica (Figura 4). Esta figura muestra que los rendimientos de soja aumentaron de 2.300 kg/ ha en 1977 a 3.340 kg/ ha en el año 1997 y que los rendimientos de maíz aumentaron de 3.900 kg/ ha en 1977 a 7.870 kg/ ha en el año 1997. De acuerdo con Dijkstra, estos aumentos de rendimiento fueron conseguidos con una reducción de 50% de la fertilización en soja y de 30% en maíz. Aunque hubieron cambios en las variedades de soja utilizadas, el material genético del cual provenían fue prácticamente el mismo. En maíz se mantuvieron los mismos híbridos durante mucho tiempo y solamente en los últimos años se utilizaron materiales genéticos más avanzados.
     
    Todos los que acompañamos la expansión del área cultivada de los "Campos Gerais" en el final de la década de los años 60 e inicio de los 70, sabemos que esas tierras nunca deberían haber sido labradas. La erosión y la rápida degradación de la materia orgánica estaban tornando suelos productivos en suelos altamente degradados, capaces de soportar apenas algunas cabezas de ganado en un sistema extensivo. La agricultura convencional empobrecía a la tierra y al agricultor, no era y no es sustentable. Frank Dijkstra y el agricultor Manoel Henrique Pereira, presidente de la Asociación Brasileña de Productores de Siembra Directa, también oriundo de los "Campos Gerais", vienen repitiendo este mensaje en todo el Brasil y también en el extranjero. "La Siembra Directa es una cuestión de sobrevivencia" y es la mejor forma de mantener y mejorar la productividad de los suelos a través del tiempo. Los aumentos sostenidos de la producción obtenidos por Dijkstra muestran en forma elocuente la verdad de esta afirmación.
     
    La preparación del suelo como factor de degradación
    Las experiencias acumuladas principalmente en Brasil, Argentina y Paraguay pero también en los trópicos y subtrópicos en general, nos muestran que: 1) La preparación convencional del suelo con arado y otros implementos de labranza intensiva es obsoleta e inevitablemente provoca erosión, disminución de materia orgánica, así como la constante pérdida de la fertilidad del suelo. 2) La introducción del arado y de implementos de preparación intensiva del suelo en zonas tropicales y subtropicales ha sido un error histórico que ha llevado a la degradación y destrucción de muchos suelos. No es sustentable.
     
    Otros efectos de la preparación del suelo en su degradación y la pérdida de productividad del mismo, así como efectos externos de la agricultura convencional en regiones tropicales y subtropicales se reflejan en la figura 5. Es interesante notar que si en esa figura se substituyen las palabras "preparación del suelo" por "labranza cero", es decir Siembra Directa sobre rastrojos, todas las consecuencias negativas enumeradas se convierten en positivas. Por eso, la Siembra Directa sobre rastrojos, con cobertura permanente del suelo debe ser el sistema de producción del futuro, si es que se desea alcanzar la tan anhelada sustentabilidad de la producción agrícola.
     
    Figura 5:
    Consecuencias de la preparación del suelo sobre la degradación y pérdida de productividad así como efectos externos de la agricultura convencional.


    Efectos de la Siembra Directa (SD) en diferentes propiedades del suelo
    Investigaciones científicas a nivel mundial muestran que la Siembra Directa, en comparación con la preparación convencional de los suelos con el arado, tiene efectos positivos sobre las características químicas, físicas y biológicas del suelo (Karlen, et al., 1994, Kochhann, 1996). Primero porque reduce drásticamente la erosión a valores similares a la regeneración natural del suelo, segundo, porque no sólo mantiene, sino aumenta los tenores de materia orgánica en el suelo, y tercero, porque la temperatura del suelo se mantiene baja.
     
    Efecto de la SD en las propiedades químicas del suelo. La Siembra Directa, en comparación con la preparación convencional de los suelos, tiene efectos positivos en las propiedades químicas más importantes del suelo. Bajo el sistema de Siembra Directa se registran mayores valores de materia orgánica, nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, como también mayores valores de pH y mayor capacidad de intercambio catiónico, pero menores tenores de Al (Sidiras y Pavan, 1985; Derpsch et al., 1986; Lal 1976: Lal, 1983; Crovetto, 1992).
     
    Efecto de la SD en las propiedades físicas del suelo. Bajo el sistema de la Siembra Directa, en comparación a la preparación convencional, se registran mayores tasas de infiltración (Roth, 1985), lo que lleva a una drástica reducción de la erosión. Las investigaciones a campo muestran que en Siembra Directa se miden mayores tenores de humedad y temperaturas más bajas del suelo (Kemper y Derpsch, 1981, Sidiras y Pavan, 1986). Al mismo tiempo se registra una mayor densidad del suelo (Lal, 1983; Derpsch, et al., 1991), la cual algunos científicos califican como negativa. En el Paraguay, Brasil y Argentina sin embargo, a pesar de la mayor densidad de los suelos bajo Siembra Directa, se logran mayores rendimientos con este sistema.
     
    Efecto de la SD en las propiedades biológicas del suelo. Dado que no se utilizan implementos que destruyen los "nidos" y canales que construyen los microorganismos, se registra una mayor actividad biológica bajo el sistema de Siembra Directa. Además, los microorganismos no mueren de hambre bajo este sistema (como en el caso de los suelos descubiertos de la agricultura convencional), porque siempre se encuentran sustancias orgánicas en la superficie que proveen los alimentos necesarios. Finalmente, las condiciones más favorables de humedad y temperatura también tienen un efecto positivo en la vida de los microorganismos del suelo. Por ello, en el sistema de Siembra Directa se registran más lombrices, más artrópodos (acarina, colémbolas, insectos), más microorganismos (rizobios, bacterias y actinomicetos), así como también hongos y micorrizas (Kemper y Derpsch, 1981, Kronen, 1984, Voss y Sidiras, 1985).
     
    Aspectos fitosanitarios. Algunas enfermedades aumentan con la Siembra Directa (Homechin, 1984; Igarashi, 1981; Reis, 1985; Reis e Santos, 1987; Reis, Fernandes y Picinini, 1988,). Por ello, este sistema no debe practicarse en forma de monocultivo. Generalmente, una rotación de cultivos equilibrada con el uso de abonos verdes es suficiente para neutralizar este aspecto negativo de la Siembra Directa. Con respecto a las plagas, dicho sistema puede tener efectos positivos como negativos, lo cual depende del insecto dañino específico como de las condiciones climáticas en los diversos años. Generalmente aumenta la diversidad de insectos, ácaros etc., porque en las capas de mulch encuentran mejores condiciones para su reproducción. Esto tiene la ventaja de que también se desarrollan muchos insectos útiles (predadores), con lo que surge un equilibrio y consecuentemente en muchos casos se puede disminuir el uso de productos fitosanitarios. La Siembra Directa potencia el control biológico e integrado de plagas.
     
    Aspectos ambientales. La preparación intensiva del suelo acelera la mineralización de la materia orgánica y convierte residuos de plantas en dióxido de carbono (CO2), que es liberado a la atmósfera contribuyendo al efecto invernadero, o sea al calentamiento global del planeta.
     
    Investigaciones recientes realizadas en los Estados Unidos por el USDA con sofisticados equipamientos muestra, que el carbono del suelo es perdido muy rápidamente en forma de dióxido de carbono minutos después de que el suelo es preparado intensamente, y que la cantidad está directamente relacionada con la intensidad de la preparación del suelo. Después de 19 días, las pérdidas totales de carbono en parcelas de trigo fueron hasta cinco veces más altas que las de las parcelas no preparadas. En realidad, las pérdidas de carbono del suelo fueron iguales a la cantidad que había sido adicionada por los residuos del cultivo anterior dejados en el campo.(CTIC, 1996).
     
    Esto significa, que la pérdida de carbono del suelo (en forma de dióxido de carbono - C02) durante las operaciones de preparación, es lo que disminuye los niveles de materia orgánica del suelo. Las emisiones de dióxido de carbono enriquecen la atmósfera con este elemento contribuyendo para el calentamiento global del planeta. Mientras los combustibles fósiles son los mayores productores de dióxido de carbono, se estima que la adopción generalizada de la labranza conservacionista, podría compensar hasta 16% de las emisiones mundiales provenientes de combustibles fósiles (CTIC, 1996).
     
    La figura 6, preparada por Reeves (1995), ilustra el destino del carbono del suelo considerando tres hipótesis de adopción de la labranza conservacionista en los Estados Unidos hasta el año 2020. Como labranza conservacionista se define a todo sistema de preparación del suelo que deja más de 30% de residuos o restos vegetales (rastrojos) sobre la superficie después de la siembra. En la primera hipótesis, en que los niveles de adopción de la labranza conservacionista en el año 1993 (27%) son mantenidas, y donde prevalece la preparación convencional, cerca de 200 millones de toneladas de carbono se pierden hacia la atmósfera. En la segunda hipótesis, en la que la adopción de la labranza conservacionista aumentaría a 57%, se puede observar un cierto progreso en relación a la primera. En la tercera hipótesis, donde la tasa de adopción de la labranza conservacionista alcanzaría 75%, en preparación convencional se perdería cerca de la mitad del carbono comparado con la primera hipótesis, mientras que la Siembra Directa contribuiría a incrementar los depósitos de carbono en el suelo en cerca de 400 millones de toneladas, donde este contribuiría para aumentar la fertilidad del suelo (Kern y Johnson, 1993). La preparación mínima del suelo aparentemente no es capaz de retener carbono adicional en el suelo, pero si evita una pérdida neta.
     
    La conversión generalizada de la producción agrícola de la labranza convencional para la labranza conservacionista, cambiaría todo el sistema de manipulación del suelo de una fuente de carbono atmosférico a un depósito de carbono orgánico en el suelo (Kern y Johnson, 1993). En otras palabras, al mantener el carbono proveniente de los residuos vegetales en el suelo, los agricultores que practican la Siembra Directa estarían contribuyendo para reducir los efectos negativos de la labranza convencional sobre el medio ambiente, reduciendo efectivamente el efecto invernadero.
     
    Debemos saber todavía, que se estima que el efecto invernadero (al que contribuyen también otras substancias), producirá aumentos de temperatura de 5° C en Alaska, Siberia y Japón, de 2 a 4° C en Groenlandia y de 1 a 2 °C en Europa meridional, mientras habrá reducción de temperaturas de 0 a 1°C en Africa Occidental, Madagaskar, Antártica y Australia (Instituto de Meteorología de la Universidad de Frankfurt). Estos cambios afectarán grandemente el clima sobre la tierra. En caso de que se doblen las emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero hasta el año 2030, se producirá un aumento medio de la temperatura de 2,5°C. Esto provocará un fuerte deshielo del Polo Norte, que hará aumentar el nivel del mar en aproximadamente 5 cm por decenio, hasta llegar a tal punto de inundar muchas áreas costeras bajas. Igualmente, los cambios de temperaturas provocarán huracanes y catástrofes climáticas, así como sequías e inundaciones por exceso de lluvia (Umweltbundesamt, Alemania).
     
    La calidad del agua es mejorada en el sistema de Siembra Directa. Mientras que el agua que escurre de microcuencas que fueron preparadas convencionalmente es de color marrón y carga una gran cantidad de sedimentos, en las microcuencas en Brasil donde se ha adoptado la Siembra Directa, el agua que escurre es de color claro inclusive después de fuertes lluvias.
     
    El temor de que en la Siembra Directa se haría necesario mayor uso de herbicidas no se ha confirmado en la práctica. En general, los productores informan que han reducido el uso de dichos productos una vez que han aprendido a usarlos más eficientemente y cuando paralelamente emplean otros métodos de reducción de malezas en el campo, como son la inclusión de abonos verdes y la rotación de cultivos. Además, a pesar de que se utilizan herbicidas para matar las malezas, se registra una mayor actividad biológica en Siembra Directa, lo que es un indicador de un suelo más sano.
     
    Fuera de los aspectos positivos de la Siembra Directa mencionados anteriormente, este sistema tiene una serie de ventajas laborales para el agricultor porque se elimina la preparación del suelo, lo cual significa economía de tiempo y energía. Se precisan menos HP/ ha y los tractores presentan más años de vida útil. Además, disminuyen los requerimientos de mano de obra. Finalmente, los mayores rendimientos (y la mayor estabilidad de los rendimientos) hacen que este sistema sea más económico y rentable y por ello generalmente es bien aceptado por los productores (Cuadro 5).
     
    Cuadro 5:
    EFECTOS DEL SISTEMA DE PREPARACIÓN DEL TERRENO Y SIEMBRA SOBRE ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL SUELO Y DE LOS CULTIVOS (RESUMEN)
    (> 4 años de Siembra Directa contínua)

    Aspectos químicos Convencional Siembra directa Positivo SD
    Materia Orgánica Menor Mayor +
    Nitrógeno Menor Mayor +
    Fósforo Menor Mayor +
    Potasio Menor Mayor +
    Calcio y Magnesio Menor Mayor +
    pH Menor Mayor +
    Saturación de Al Mayor Menor +
    CIC Menor Mayor +
           
    Aspectos físicos      
    Erosión Mayor Menor +
    Infiltración Menor Mayor +
    Temperatura Mayor Menor +
    Humedad Menor Mayor +
    Estabil. de Agregados Menor Mayor +
    Densidad Menor Mayor No
           
    Aspectos biológicos      
    Lombrices Menor Mayor
    Artrópodos Menor Mayor +
    Degrad. celulosa Menor Mayor +
    Nódulos de soja Menor Mayor +
    Micorrizas Menor Mayor +
           
    Aspectos sanitarios      
    Control biológico Menor Mayor +
    Plagas Menor/ Mayor Menor/ Mayor ±
    Enfermedades Menor Mayor No
    Malezas Menor/ Mayor Menor/ Mayor ±
           
    Otros      
    Mecanización Hp/ ha Mayor Menor +
    Mano de obra Mayor Menor +
    Rendimiento Menor Mayor +
    Rentabilidad Menor Mayor +
           
    Medio Ambiente      
    Herbicidas Mayor/ Menor Menor/ Mayor ±
    Emisiones de CO2 Mayor Menor +
    Calidad del agua Menor Mayor +
    Sustentabilidad No Si +
    Difusión de la Siembra Directa
    El sistema ha experimentado la mayor difusión en los Estados Unidos donde en el año 1996 se estaba realizando en 17,7 millones de hectáreas (No- till Farmer, 1997). El segundo país de mayor difusión de la Siembra Directa es el Brasil donde la técnica se practica en aproximadamente 5,6 millones de hectáreas, siguiendole la Argentina con cerca de 4 millones de hectáreas. El interés en este sistema va en constante aumento en Argentina, porque también en áreas con poco declive de la región de la Pampa se observa una fuerte erosión y degradación de los suelos bajo la agricultura convencional. En el Paraguay, la Siembra Directa fue adoptada en aproximadamente 400.000 hectáreas en la temporada 1996/ 97. El sistema está despertando interés creciente por agricultores en Chile, Bolivia, Uruguay y en otros países de América Latina. Por las ventajas que presenta el sistema, la Siembra Directa se está difundiendo también cada vez más entre los pequeños agricultores con tracción animal o manual.
     
    Conclusiones
    1. Debido a la preparación del suelo y bajo condiciones tropicales y subtropicales, la materia orgánica generalmente se mineraliza a tasas mayores que las posibilidades de reposición, resultando en contenidos decrecientes de materia orgánica en el suelo y en una disminución del rendimiento de los cultivos a través del tiempo.
    2. Las altas intensidades de lluvias que prevalecen en los trópicos están generalmente asociadas (inclusive en terreno casi plano) con pérdidas de suelo mayores que la regeneración natural, resultando en degradación química, física y biológica del suelo y en una disminución del rendimiento de los cultivos a través del tiempo.
    3. Debido a que la degradación de la materia orgánica y/o la erosión no puede ser evitada cuando el suelo es arado o preparado mecánicamente, la sustentabilidad de la producción agrícola no puede ser alcanzada mientras se prepara el suelo en los trópicos. La arada y la preparación mecánica del suelo son antagónicos al uso sostenible de la tierra.
    4. La Siembra Directa en cantidades razonables de residuos vegetales en general mejora las características químicas, físicas y biológicas del suelo, tornando posible una agricultura sostenible.
    5. La preparación mecánica del suelo resulta en emisiones inaceptables de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera y en vez del carbono ser depositado en el suelo aumentando su fertilidad, el revolvimiento del suelo contribuye al efecto invernadero y al calentamiento global del planeta.
    6. La utilización del sistema de Siembra Directa con cobertura permanente del suelo no solamente mejora la calidad del suelo para el agricultor, sino mejora el medio ambiente para todos.
    7. La Siembra Directa ha experimentado una difusión en más de 10 millones de hectáreas en la Región del Mercosur, siendo que la técnica continúa despertando un interés creciente entre los agricultores. Esto debido a que se trata de un sistema de producción conservacionista productivo, rentable, competitivo y sustentable.
    8. La Siembra Directa sobre residuos de cultivos anteriores o sobre abonos verdes en combinación con rotaciones adecuadas de cultivos, es el sistema de producción del futuro si es que realmente se procura poner en práctica una agricultura sostenible.
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      REVISIÓN HISTÓRICA
    Disponible solamente en inglés:
    Vea "Derpsch, R., 1998:
    Historical review of no- tillage cultivation of crops, Proceedings, The 1st JIRCAS Seminar on Soybean Research. No-tillage Cultivation and Future Research Needs, March 5-6, 1998, Iguassu Falls, Brazil, JIRCAS Working Report No. 13, p 1 - 18, 1998."
     

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      AVANCES

    Expansión mundial de la siembra directa y avances tecnológicos

    Rolf Derpsch

    Publicado en los anales del 7° Congreso de AAPRESID:
    Derpsch, R., 1999: Expansión mundial de la siembra directa y avances tecnológicos. Anales, 7° Congreso Nacional de Siembra Directa de AAPRESID, Mar del Plata, 17.- 20.8.1999, p.79- 97

    Introducción
    Situación general de la siembra directa en el mundo

    Dificultades y limitaciones en la adopción de la siembra directa en América des Sur y cómo han sido superadas 

    Necesidades más importantes asociadas a la utilización y adaptación de la tecnología en el futuro y limitaciones del sistema

    Perspectivas
    Resumen
    Literatura
     

    Introducción
    No es fácil describir la expansión de la siembra directa a nivel mundial, pues son pocos los países del mundo que tienen estadísticas anuales y detalladas sobre este tema, y en muchos países las informaciones son inexistentes. En general, las estadísticas sobre siembra directa están basadas en estimaciones salvo en pocos países como los Estados Unidos, donde se dispone de levantamientos anuales y detallados.
     
    Otro problema asociado con siembra directa es su definición. Las referencias consultadas no siempre consideran las mismas técnicas cuando se menciona este término. La confusión es aún mayor cuando se hace referencia a labranza conservacionista, ya que existen opiniones muy diversas sobre lo que se entiende por labranza, así como lo que significa conservacionista.
     
    Debemos por lo tanto estar conscientes de que los datos sobre la expansión de la siembra directa a nivel mundial podrán ser imprecisos y en relación a muchos países simplemente no se ha conseguido ninguna información. Debido a mi experiencia en Sudamérica dispongo de mejores informaciones en este continente y centraré mis comentarios sobre los avances tecnológicos en esta parte del mundo. Es interesante notar, que mientras en los Estados Unidos la siembra directa representa apenas el 44% del área bajo cultivo en labranza conservacionista, en Sudamérica la siembra directa probablemente representa más del 95% del área bajo labranza conservacionista.
     
    La siembra directa se define en este trabajo como la operación de siembra de los cultivos en suelos no preparados mecánicamente, en los que se abre un surco que solamente tiene el ancho y la profundidad suficiente para obtener una buena cobertura de la semilla, sin ninguna otra preparación mecánica (Phillips y Young, 1973). También me refiero aquí a siembra directa permanente y no a una siembra directa realizada ocasionalmente. Se entiende que el suelo permanece cubierto con residuos de cultivos comerciales o de abonos verdes y que la mayor parte de los residuos permanecen sin remover en la superficie del suelo después de la siembra. Siempre que se llene este requisito, herramientas surcadoras pueden ser utilizadas para quebrar camadas compactadas del suelo debajo de la profundidad de colocación de la semilla. Por este motivo, el término siembra directa es más apropiado que el término utilizado por los norteamericanos (no-tillage), sinónimo de cero labranza. Mientras apenas sean abiertos surcos estrechos en el suelo y los residuos de cultivos permanezcan en su mayoría en la superficie, no debemos ser en mi opinión, demasiado exigentes con el término "no-tillage" o cero labranza. Tenemos que entender que el carbono del suelo y los residuos de cultivos son factores clave para que la siembra directa funcione. Nos hemos concentrado demasiado, y por demasiado tiempo en no labrar el suelo en vez de concentrarnos en los residuos de cultivos como la principal técnica de manejo del suelo (Wayne Reeves, comunicación personal 1997).
     
    El control de la erosión continúa siendo uno de los motivos principales del porqué la siembra directa es adoptada en muchos países. Ninguna otra tecnología desarrollada hasta ahora por el hombre ha sido tan eficiente en controlar la erosión y conseguir una producción de alimentos verdaderamente sustentable, como es el caso de la siembra directa (Baker et al., 1996).

    Situación general de la siembra directa en el mundo
    La siembra directa viene creciendo a un ritmo acelerado a nivel mundial. Con 19,3 millones de ha. EE.UU. es el país donde la siembra directa ha alcanzado la mayor difusión en términos de área cultivada, le sigue Brasil con 12 millones, Australia con 8,6 millones, Argentina con 7,3 millones, Canadá con 4,1 millones, y Paraguay con 800.000 ha (Tabla 1).  

    Tabla 1: Área total bajo siembra directa en diferentes países (hectáreas)

    PAÍS

    2000/ 2001

    EE.UU.

    21.120.000 1)

    Brasil 

    13.470.000 2)

    Argentina 

    9.250.000 3)

    Australia 

    8.640.000 4)

    Canadá 

    4.080.000 5)

    Paraguay 

    960.000 6)

    México 

    650.000 7)

    Bolivia 

    350.000 8)

    Venezuela

    150.000 9)

    Chile

    100.000 10)

    Colombia

    70.00011)

    Uruguay

    50.00012)

    Otros 

    1.000.00013)

    Total

    59.890.000 ..

    Quelle: 1) Dan Towery, CTIC, 2001; 2) FEBRAPDP, 2000; 3) AAPRESID, 2000; 4) Bill Crabtree, WANTFA; 5) Hebblethwaite, CTIC, 1997; 6) MAG - GTZ Soil Conservation Project, 1999; 7) Ramón Claverán, CENAPROS, 1999; 8) Carlito Los, 2000; 9)Carlos Bravo, 2000; 10) Carlos Crovetto, 1999; 11) Roberto Tisnes, Armenia, 1999; 12) AUSID, 1999; 13) Estimados.

    Observación: Algunas informaciones sobre el área bajo siembra directa en Canadá indican 6.7 millones de ha. en ese país. En este caso se acepta de que se realice la arada una vez por año en otoño. Si aplicamos el término siembra directa en forma más estricta (sin ninguna preparación del suelo) entonces el área bajo este sistema en Canadá es de solo 4.08 millones de ha.

    No es fácil conseguir informaciones sobre la adopción de la siembra directa en Asia, África y los países del Este de Europa. Admitiendo que pueden haber lagunas de información, se estima que la siembra directa es utilizada en aproximadamente 55 millones de ha. a nivel mundial. Aproximadamente 82% de la tecnología está siendo practicada en las Américas desde Alaska hasta Tierra del Fuego (43% en los EE.UU. y Canadá, 39% en Latinoamérica), 16% en Australia y 2% en los tres continentes restantes, Europa, Asia y África. Existe un gran potencial para aplicar esta tecnología de conservación de suelos en esas partes del mundo, aunque existen factores climáticos y socio- económicos limitantes que deben ser tomados en cuenta. Los países del Este europeo parecen tener el mayor potencial para un rápido crecimiento de esta tecnología. Para salvar las lagunas de información en los países del Este europeo, como en África y Asia, el autor agradecería cualquier información sobre el área bajo siembra directa que está siendo aplicada en esas partes del mundo.

    Al considerar el porcentaje que la siembra directa ocupa en los diferentes países, en relación a la superficie total bajo cultivos anuales, se observa que en EE.UU. apenas un 16% del área cultivada se encuentra bajo siembra directa, mientras que el porcentaje llega a 21% en Brasil, 32% en Argentina y 52% en el Paraguay (Figura 1). El Paraguay se sitúa así a la vanguardia de todos los países del mundo en relación al porcentaje del área total de cultivos anuales en siembra directa. Es notable también el ritmo de crecimiento que la tecnología ha tenido en este país. Mientras en el año 1992 en el Paraguay la siembra directa era practicada en apenas 20.000 ha, en el año 1999 se estima que dicho sistema es utilizado en aproximadamente 800.000 ha, gracias a los esfuerzos desplegados por el Proyecto Conservación de Suelos MAG-GTZ, las cooperativas, los propios agricultores y las empresas de sector.

    Un estudio sobre el potencial de implementación de la siembra directa en África ha sido realizado por la GTZ en 1998. El estudio concluye, que la siembra directa asegura una excelente protección del suelo y es por eso el sistema más conveniente para aquellas regiones donde se puede producir suficiente biomasa para proveer una cobertura permanente del suelo. Los factores ecológicos limitantes para una difusión de la siembra directa en este continente son: bajas precipitaciones que resultan en baja producción de biomasa, períodos vegetativos cortos, suelos arenosos con tendencia a compactación y suelos anegadizos. Las limitaciones socio-económicas son: alta demanda por residuos de cultivos para forraje de animales, falta de reconocimiento a los derechos de propiedad, infraestructura pobremente desarrollada (mercado, crédito, servicio de extensión), claras preferencias por un solo cultivo (ej. maíz), y altas demandas del sistema en términos de gerenciamiento. El estudio también concluye, que en esas regiones y bajo condiciones donde no es posible practicar la siembra directa, la segunda opción recomendada es la labranza mínima (GTZ, 1998).

    Mientras en EE.UU. la siembra directa ya fue investigada en la década de los años 1940 (más intensivamente hacia el fin de la década de 1950) y en Europa en la década de 1960 y 1970, no fue hasta 1971 que la investigación sobre esta tecnología fue iniciada en Brasil y Latinoamérica (Derpsch, 1998). Inicialmente, la siembra directa fue concebida como una tecnología eficiente para conservar el suelo, ya que la rápida expansión de la superficie cultivada trajo consigo un aumento considerable y generalizado de daños por erosión, especialmente en los estados del Sur de Brasil. Con el tiempo la tecnología ha evolucionado hacia un sistema de producción verdaderamente sustentable con consecuencias económicas, sociales y ambientales positivas.
     
    Otro aspecto digno de notar, es el ritmo de aumento del área bajo siembra directa en América Latina comparado con los Estados Unidos. Mientras los países integrantes del MERCOSUR (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) realizaban la siembra directa en apenas 670.000 ha. en el año 1987 (menos de la superficie actual en siembra directa en el Paraguay), estos países experimentaron un aumento de 20 veces el área bajo siembra directa hasta 1997 llegando a casi 14 millones de hectáreas. En el mismo período el área bajo siembra directa en EE.UU. creció apenas 4,6 veces pasando de 4 millones de ha. en 1987 a 18,6 millones en 1997. De 1997 a 1998 la siembra directa creció en 28% en el MERCOSUR llegando a 19,27 millones de ha., contra apenas 3,7% de crecimiento en los EE.UU., donde el área total alcanzó 19,35 millones de ha. en 1998 (Figura 2). Esto significa que el área bajo siembra directa en el MERCOSUR hasta el momento, prácticamente iguala el área bajo siembra directa en EE.UU. El fuerte crecimiento de esta tecnología de punta en el MERCOSUR, muestra la gran capacidad y el carácter innovador de los agricultores de la región.
     
    Entre los principales factores que promovieron tan impresionante cambio en América Latina se pueden contar los siguientes: 1) Control eficiente y económico de la erosión bajo condiciones con alto potencial de erosión y degradaci